Jul 20, 2018

"La Casa de Papel", un fenómeno internacional

El aspecto probablemente más fascinante de Netflix es su vocación como plataforma audiovisual global que ofrece en su parrilla producciones que, de otra forma, quedarían confinadas dentro de las fronteras del propio país donde son creadas. "La Casa de Papel" es el ejemplo perfecto de ello.

Tras disfrutar de un moderado éxito nacional durante su emisión en Antena 3, "La Casa de Papel" saltó a Netflix inicialmente dentro de su oferta nacional para más tarde pasar a formar parte de la parrilla global del gigante del streaming. En poco tiempo, la entrega made in Spain logró encabezar el ranking como la serie de habla no inglesa más vista de Netflix en toda su historia, cosechando toda una horda de seguidores en el camino. El éxito de la serie ha sido recogido por la prensa extranjera allá por donde ha pasado y ha gozado de artículos en publicaciones como Variety o Vanity Fair.
El pasado mes de mayo Netflix lanzó el tráiler de la segunda parte de "La Casa de Papel", cuya primera entrega debutó en diciembre tras su emisión en España, pero eso no es todo. La plataforma estadounidense no ha querido dejar escapar el tren del fenómeno y ha firmado un acuerdo con la productora Atresmedia y el creador de la ficción, Álex Pina, para una tercera temporada de "La Casa de Papel", cuyo estreno exclusivo en Netflix ha sido anunciado para el próximo 2019.

A pesar de que la trama original gozó de un final cerrado, Netflix ha desvelado que la tercera temporada entrañará una historia enteramente distinta, en la que el Profesor ideará un nuevo asalto. Hasta la fecha, se han confirmado ya los primeros nombres que participarán en la siguiente entrega, lo que significa la vuelta a la pantalla de Úrsula Corberó (Tokio), Álvaro Morte (Profesor), Alba Flores (Nairobi) y Miguel Herrán (Río) entre otros.

 
Irene Feito

"La Casa de Papel", an international phenomenon


Probably the most fascinating aspect about Netflix is its position as a global platform to provide shows that otherwise would only ever be seen within the borders of the original country. "Money Heist" ("La Casa de Papel" in Spain) poses such great example.
After experiencing moderate success nationwide while it aired on Spain's Channel 3, "Money Heist" made it onto Netflix Spain prior to being added to Netflix's global offering. It did not take it long to blow up and become the most-watched non-English-language series in the history of the media platform, gaining a cult following along the way. The series' success has been covered by foreign media where it has been broadcast, reaping articles in publications such as Variety or Vanity Fair.

Just last May, Netflix released the trailer for the second half of "Money Heist", whose first part debuted on the service in December after having been fully aired in Spain. Seeing the phenomenon it has become, the media platform has decided not to miss out on any of it by signing a deal with Atresmedia and original show-creator Álex Pina for a third installment of the series, scheduled to premiere exclusively on Netflix next year.

In spite of the original closed-end story, Netflix has unveiled the third season will be a completely different plotline, with the Professor scheming an entirely brand-new heist. To this date, several names have been confirmed to partake in the series comeback, which means we will once again get to see Úrsula Corberó (Tokyo), Álvaro Morte (Professor), Alba Flores (Nairobi), Jaime Lorente (Denver) y Miguel Herrán (Rio).

 

Irene Feito

Jun 13, 2018

El cine israelí, ese gran desconocido

Con presupuestos lejos de hollywoodienses y un limitado cartel de talentos, la industria cinematográfica israelí ha tenido la oportunidad de vivir su particular edad dorada, que inaugurase con su primera nominación a los Oscar en 2007 tras veinte años de ausencia. Hoy, apenas más de una década después, se pueden descubrir todavía pequeñas gemas cinematográficas aquí y allá que conviven, ya no a la postre de ese ‘boom’ que un día fue sino, como precursoras de un nuevo renacimiento dentro de sus propios confines, más experimental e íntimo.

Una de las consecuencias del presente conflicto palestino-israelí, más allá de la virulenta realidad, es un ánimo por parte de los cineastas de reflejar estos mismos escenarios en estas mismas circunstancias, con justas dosis de sátira y humor donde cupiesen. El marco es lo más costumbrista que puede llegar a ser y, con todo, para el espectador foráneo termina por ser una ventana a un mundo contra todo pronóstico insospechado y sorprendentemente no tan ajeno. Desde los dramas sobre las complejidades del conflicto territorial en una sociedad aparentemente anestesiada, a los entresijos cotidianos de la comunidad jaredí u ortodoxa, pasando por personajes y tramas de lo más ‘europeo’.

El cine israelí, jaleado dentro de sus fronteras, goza sin embargo de moderado reconocimiento más allá de éstas y de su contada audiencia cautiva estadounidense. Y es que, en ocasiones, la más sencilla de las premisas puede resultar difícil de contextualizar para la audiencia extranjera. Sin más dilación, he aquí nuestra selección de cine made in Israel, producciones todas ellas con sus debilidades y fortalezas y, en cualquier caso, dignas de ver.


Narra la vida de tres mujeres: una camarera, una recién casada y una empleada del hogar que, en apariencia, poco tienen en común más que la sola coincidencia de vivir en Tel Aviv. Una singular historia alejada de toda cuestión religiosa o militar. En 2007 se granjeó, entre otras distinciones, la Cámara de Oro en el Festival de Cannes.


La tercera entrega de la trilogía de mano del aclamado dúo de hermanos cineastas Shlomi y Ronit Elkabetz. ‘Gett’ es la historia de una esposa infeliz que intenta divorciarse de su marido, habiendo de enfrentarse a los obstáculos y tribulaciones que atañe ser una mujer judía. Seleccionada para representar a Israel en los Oscar en 2014, gozó de una nominación a Mejor Film de Habla Extranjera en los Globos de Oro.


Ari Folman escribe, dirige y protagoniza este film-documental autobiográfico de animación. En él hace una búsqueda a través de sus turbulentos recuerdos de la Guerra del Líbano de 1982. Una historia que, a pesar de su formato comiquesco, se antoja más vívida de lo que cabría esperar. Quizá la producción israelí que ha disfrutado de mayores distinciones hasta la fecha, entre ellas sendas nominaciones en el Festival de Cannes, los Oscar y los BAFTA, así como el premio a Mejor Película Extranjera en los Globos de Oro y el César en la misma categoría.


Un retrato de la vida dentro de la comunidad ultraortodoxa judía. Con tan sólo 18 años, Shira es presionada por su familia para cancelar su compromiso con un joven prometedor y casarse en su lugar con el esposo viudo de su hermana mayor. El filme cosechó siete Premios Ophir (los ‘Goya’ israelíes) y la actriz Hadas Yaron fue premiada Mejor Actriz en el Festival de Venecia.


Con la irrupción de un nuevo rabino en la comunidad, las mujeres se ven obligadas a luchar contra las radicales y sexistas ideas de éste que amenazan sus tradiciones. Recibida con entusiasmo por la crítica, fue selección oficial en el Festival de Cine de Toronto (TiFF).


Una comedia irreverente y de comedida vocación feminista acerca de un séquito de mujeres soldados confinadas en una remota base militar en medio del desierto donde ven pasar los días mientras fantasean despiertas. Contó con 12 nominaciones a los Premios Ophir y con el galardón a Mejor Película Narrativa en el Festival de Tribeca.
 

Irene Feito


Israeli cinema, the long unkown


The budgets are far from Hollywood-like; the talent pool, finite and yet Israeli cinema managed to establish itself as an unlikely powerhouse in the foreign film industry following its first Oscar nomination in 2007 after more than twenty years. Today, just over a decade after, one can still find such cinematographic ‘gems’ here and there. They are not the by-product of a golden age that was but, rather, the doers of an unprecedented renaissance of Israeli cinema within its own confines, much more experimental and intimate.

One of the consequences of the ongoing Arab-Israeli conflict is, beyond its brutal nature, a newfound spirit in Israeli movie makers to tell it as is, with just the right dose of satire and humor whenever the mood leaves room for it. The settings are as local-color as they can get and yet they wind up as a window into a whole other reality which against-all-odds strikes as not as disconnected as originally presumed. Ranging from dramas dealing with the complexities of the continuing war within an estranged society that has seemingly lost all touch with humanity, to the daily ins and outs of life in the Hassidic community.

Notwithstanding its reputation within national borders and among its captive American audience, Israeli cinema is far from enjoying half the level of recognition internationally. Indeed, some of the premises can be hard to explain to a foreign audience. So, without further ado, here is our selection of films made in Israel truly worth watching.


It focuses around the lives of three women: a waitress, a new bride and a home-care worker, apparently without much in common other than the incidental circumstance that all live in Tel Aviv. A one-of-a-kind story with no mention of religion or war. It won the Caméra d’Or at the 2007 Cannes Festival.


The third installment in a trilogy by acclaimed brother-sister filmmakers Shlomi and Ronit Elkabetz. ‘Gett’ is about an unhappy wife seeking to divorce from her tyrannical husband amidst facing the obstacles and tribulations of being an Orthodox Jewish woman. It was selected to represent Israel at the 2014 Oscars and stood a Golden Globe nomination as Best Foreign Language Film.


An animated autobiographical film-documentary written, directed and starred by Ari Folman. In the film, Folman delves into his obscure memories from the 1982 Lebanon War in an attempt to make sense of a recurring bad dream. The story comes off as truly vivid despite its comic-like format. Possibly the one Israeli film with the most distinctions and accolades to this date, with Oscar and BAFTA nominations and obtaining Best Foreign Language Film at the Golden Globes and Cesar Awards respectively.


A telling insight into life in the Hassidic community. At only 18 years of age, Shira is pressured by her family to call off her engagement to a promising young man, so she can marry her widowed brother-in-law instead. The movie gained 7 Ophir Prizes (the Israeli ‘Oscars’) and actress Hadas Yaron was awarded Best Actress at the 2013 Venice Festival.


Following the irruption of a new rabbi in their community, the women are left with no choice but to fight against the newly-imposed extreme and sexist ideas that threaten their traditions. Widely acclaimed by critics and official selection at the Toronto Film Festival (TiFF).


A cheeky comedy about a women’s IDF unit destined in a remote base in the middle of the desert where the days pass them by helplessly, all the while they daydream about life back in the inhabited world. It got 12 Ophir nominations and won Best Narrative Film at the Tribeca Festival.
 

Irene Feito



Le cinéma israélien, ce grand méconnu

 

Avec des budgets forts différents de ceux d'Hollywood et un réservoir de talents limité, l'industrie cinématographique israélienne a eu l'opportunité de vivre un âge d'or particulier, qui s’est ouvert avec sa première nomination aux Oscars en 2007, après vingt ans d'absence. Aujourd'hui, à peine plus d'une décennie plus tard, on découvre encore ici et là des petits trésors de films qui existent, non pas comme témoins de ce « boom » d'un jour, mais comme les précurseurs d'une nouvelle renaissance, au sein de ses propres frontières, à la fois plus expérimentale et plus intime.

Une des conséquences du conflit israélo-palestinien actuel, au-delà de sa brutale réalité, est la volonté de la part des cinéastes de refléter ces scénarios dans ces circonstances précises, avec juste quelques doses de satire et d'humour là où c’est approprié. Ce cadre, en tant que chronique sociale, est des plus « Costumbriste » (tradition littéraire espagnole) qui soit, et en outre, contre toute attente, il finit par constituer pour le spectateur étranger une fenêtre sur un monde insoupçonné et pas aussi déconnecté qu'on aurait pu le croire à l'origine. Cela va des drames traitant des complexités du conflit territorial dans une société apparemment anesthésiée, aux complexités quotidiennes de la communauté Haredi ou « ultra-orthodoxe », en passant par des personnages et des complots des plus « européens ».

Le cinéma israélien, plébiscité à l'intérieur de ses frontières et par son public captif américain, bénéficie néanmoins d'une reconnaissance modérée au-delà de celles-ci. En effet, les plus simples principes peuvent être difficiles à contextualiser pour un public étranger. Sans plus tarder, voici notre sélection de films made in Israel, productions toutes ayant leurs faiblesses et leurs forces mais, en tout cas, valant la peine d'être regardées.


Il raconte la vie de trois femmes : une serveuse, une jeune mariée et une employée de maison qui, en apparence n’ont en commun que le seul fait de vivre fortuitement toutes à Tel Aviv. Une histoire singulière éloignée de toute question religieuse ou militaire. Il a remporté la Caméra d'Or au Festival de Cannes 2007.


Le troisième volet de la trilogie du célèbre duo de cinéastes frères-sœurs Shlomi et Ronit Elkabetz, « Le Procès de Viviane Amsalem » est l'histoire d'une femme malheureuse qui essaie de divorcer divorcer de son mari tyrannique au milieu des obstacles et des tribulations d'être une femme juive orthodoxe. Il a été sélectionné pour représenter Israël aux Oscars 2014 et a été nominé aux Golden Globe en tant que Meilleur film en langue étrangère.


Ari Folman écrit, dirige et joue dans ce documentaire d'animation autobiographique. Dans celui-ci, il fait une recherche à travers ses souvenirs tumultueux de la Guerre du Liban de 1982. Une histoire qui, malgré son format comique, semble plus vive qu'on pourrait s'y attendre. C’est peut-être la production israélienne qui jouit des plus grandes distinctions à ce jour, et parmi celles-ci les nominations au Festival de Cannes, les Oscars et BAFTA (Académie Britannique des Arts, de la Télévision et du Cinéma), ainsi que le prix du meilleur film étranger aux Golden Globes et le César Awards dans la même catégorie.


Un aperçu révélateur de la vie dans la communauté hassidique. À seulement 18 ans, Shira est pressée par sa famille d'annuler ses fiançailles avec un jeune homme prometteur, afin qu'elle puisse épouser son beau-frère veuf à la place. Le film a remporté 7 prix Ophir (les «Oscars» israéliens) et l'actrice Hadas Yaron a reçu la meilleure actrice au Festival de Venise 2013.


Suite à l'irruption d'un nouveau rabbin dans leur communauté, les femmes n'ont d'autre choix que de lutter contre les idées extrémistes et sexistes nouvellement imposées qui menacent leurs traditions. Reçu avec enthousiasme par la critique, il fait partie de la sélection officielle du Festival de Toronto (TiFF).


Une comédie insolente sur une unité féminine des FDI confinée dans une base militaire située en plein désert, où elles regardent les jours passer sans qu'elles ne puissent en sortir, en rêvant tout éveillé. Il a obtenu 12 nominations aux Ophirs du cinéma et a remporté le prix du Meilleur Film Narratif au Festival Tribeca.

 

Irene Feito

Traduction: Vincent Brunau

 

May 31, 2018

‘El Cuento de la Criada’: De vuelta a Gilead

La adaptación a la pequeña pantalla de la novela de la escritora Margaret Atwood ‘El Cuento de la Criada’ fue recibida con ovaciones por la crítica tras su estreno el pasado año. ‘El Cuento de la Criada’, un drama feminista situado en un futuro distópico tras una II Guerra Civil Norteamericana en lo que únicamente puede describirse como un fascismo patriarcal y religioso, narra la historia de June, una ‘criada’, sometida a la servidumbre sexual con el sólo fin de procrear.

Los fans de la serie se complacieron entonces ante la confirmación de una segunda temporada en ciernes, temporada esta que ya se estrenara el pasado 26 de abril y que esta misma semana alcanzó su ecuador de trece episodios. En esta ocasión, los productores de la ficción se han anticipado al clamor de sus seguidores, y a principios del mes de mayo ya anunciaban que, con todas la de la ley e irremediablemente, volverá a la pantalla con una tercera temporada.

No cabe duda de que ‘El Cuento de la Criada’ es una de las mejores series de los últimos años hasta el momento. Tampoco es menos cierto que a veces pueda resultar difícil de ver o acaso de digerir si bien es imposible de ignorar. Es un relato fascinante que nos traslada a una realidad inquietante, que no por ser hipotética se antoja menos espeluznante ni, desde luego, comprensiblemente menos admonitoria. Pero hay mucho más que se podría decir de ‘El Cuento de la Criada’ más allá de su maravilloso guión, cuya filmación y fotografía rezuma perfeccionismo, con planos inteligente y bellamente filmados de modo que pareciera que nos encontramos a ante un ambicioso thriller cinematográfico.

June, interpretada por Elisabeth Moss, es el personaje central de la historia, ya sea a través de regresiones, de reflexiones en off o a la merced de sus carceleros. Una actuación que sobrecoge, donde mínima cordura y alienación total conviven tan sólo a un paso la una de la otra en un mundo, Gilead, donde cualquier paso en falso puede ir al garete con cuanto está en juego.

Muchos fueron los interrogantes que el final de la primera temporada abrió y muchas han sido las teorías que han pululado hasta las emisiones de los primeros nuevos episodios. La nueva temporada, prometía ser más oscura y desesperanzadora si cabía, lo que de momento parece estar cumpliéndose. Y tanto que se está cumpliendo.

Irene Feito


‘The Handmaid’s Tale’: And we are back in Gilead


The TV adaption of Canadian author Margaret Atwood’s novel ‘The Handmaid’s Tale’ was met with critical acclaim following its premiere last year. The story, a feminist drama set in a dystopian future under what can only be described as a patriarchal Christian fascism brought about as aftermath of a II American Civil War, follows the story of June, a ‘handmaid’, who is forced into sexual and child-bearing servitude, all the while battling to break away from the systemic abuse and oppression in order to get her life back.

Fans stopped holding their breaths when a second season was announced underway, which just premiered last April 26 after a long wait and which has only now reached the half of its thirteen-episode count. This time around, producers of the show have gone ahead of fan speculation and, as early as May 2, have confirmed the renewal for yet a new season.

‘The Handmaid’s Tale’ is, with little to no doubt, one of the best TV shows in recent years thus far, which raises the standard as to what TV production can achieve nowadays. It is also no wonder that it may get hard to watch at times, or even digest. But it is nonetheless impossible to ignore. This gripping tale takes us to a whole other dystopic reality- and a haunting, gloomy one at so- which, no matter how hypothetical, it does not make it any less haunting or even cautionary, and understandably so. There is so much we can say about the ambition of ‘The Handmaid’s Tale’ which wanders beyond the wonderful, engaging storytelling, whose filming and photography falls no short of perfectionism and stylishly, intelligently shot frames all throughout as though we had an expensive thriller at hand.

June’s character, played by Elisabeth Moss, is at the center of the story, be it through flashbacks, reflections or subjected by her captors. A poignant depiction where minimum sanity is constantly at risk as any false move can be the last one.

The season finale had left many unanswered questions and so there has certainly been no shortage of theories, that is, right up until the first new episodes dropped. The new season was promised to be darker and more brutal, if that was even possible and, so far, oh boy, has it delivered.
 

Irene Feito



« La Servante écarlate (The Handmaid's Tale) : Retour à Gilead »

 

L'adaptation au petit écran du roman de l'auteure canadienne Margaret Atwood « La Servante écarlate » a été acclamée par la critique lors de sa première, l'an dernier. « The Handmaid's Tale » est un drame féministe qui se déroule dans un futur dystopique qui ne peut être décrit que comme un fascisme patriarcal et religieux faisant suite à la Seconde Guerre Civile Américaine. Cette œuvre raconte l'histoire de June, une « servante » forcée à la servitude infantile et sexuelle dans le seul but de procréer et qui lutte pour rompre avec l'oppression et les abus systémiques afin de retrouver sa vie.

Les fans de la série qui retenaient leur souffle, ont été enfin soulagés d’apprendre l’arrivée des prémices de la deuxième saison qui a débuté le 26 avril et dont le tournage a déjà atteint cette semaine la moitié de ses treize épisodes. Cette fois, les producteurs de la série ont devancé les spéculations des fans et, dès le 2 mai, ils ont confirmé, formellement que la série reviendrait à l'écran pour une troisième saison.

Il ne fait aucun doute que « La Servante écarlate » est l'une des meilleures séries de ces dernières années, ce qui élève le niveau de ce que la production télévisuelle peut réaliser de nos jours. Il est vrai que les scènes de cette série peuvent parfois être difficile à regarder ou peut-être même à digérer, mais il est impossible de les ignorer. Ce récit fascinant nous entraîne dans une réalité dystopique qui, aussi hypothétique soit-elle, n’en est pas moins effroyable, ou même obsédante, et bien entendu prémonitoire. Il y aurait tant de choses à dire sur l'intention de « The Handmaid's Tale » au-delà de son merveilleux scénario, dont le tournage et la photographie frôlent la perfection et dont l'élégance et l’intelligence de ses plans sont tels qu’ils nous donnent l’impression que nous sommes devant un ambitieux thriller du cinéma.

Le personnage de June, interprété par Elisabeth Moss, est au centre de l'histoire, que ce soit au travers de flashbacks, de réflexions en off ou qu’elle soit à la merci de ses geôliers. Une interprétation bouleversante, où santé mentale et aliénation totale coexistent dans un monde, Gilead, où tout faux pas peut être le dernier avec tout ce qui est en jeu.

La fin de la première saison avait laissé de nombreuses questions sans réponse et tout autant nombreuses ont été les théories qui ont proliféré jusqu’à la sortie de premiers nouveaux épisodes. On promettait que la nouvelle saison serait plus sombre, plus brutale et voire même plus désespérée si cela était possible. C’est, jusqu'à présent ce qui semble se passer. Parole tenue !

 

Irene Feito

Traduction : Vincent Bruneau

 

Mar 19, 2018

‘C’est la vie!’, la humanidad detrás de cada acción

Una unión de almas en un único fin, el apoyo y la alegría espontánea y desinteresada

Max Angély (Jean-Pierre Bacri) nunca pensaría que la organización y el trascurso de los acontecimientos de una boda podrían desembocaría en semejante descontrol. ‘C’est la vie!’ es una comedia dramática dirigida por Oliver Nakache y Eric Toledano. Una película cuya comparación con alguna de su género es inadmisible, a pesar de que el tema no sea una novedad. Ácida y ocurrente supera los límites de la risa, crea personajes redondos con vidas propias y evidencia las emociones, otorgando verdad y realismo.

El protagonista tiene una empresa de organización de bodas. El largometraje narra una de ellas. Acontece en un castillo del siglo XVII donde se juntan, entre otros, camareros rebeldes, un novio egocéntrico y exigente, un cuñado sin los pies es la tierra o un cantante incomprendido. Con ellos, con su casi inminente pero no claro divorcio y con una relación matrimonialmente que pende de un hilo tiene que lidiar Max en el día de su cumpleaños.

Un retrato de un enlace que trata sin profundizar en demasía el esfuerzo realizado por el pequeño empresario. Sin trasmitir una moraleja clara, manifiestan los efectos inesperados que un individuo puede provocar en los demás. Esto se ve reflejado en la eterna retahíla de un novio cuyo discurso está creado para ocultar su miedo al anonimato, pero que en realidad demuestra su necesidad de atención.

Por otro lado, los personajes denuncian las diferencias entre clases despreciando lo que  se entiende como normal o adecuado. El novio impide al cantante que incite a los invitados a agitar sus servilletas, esa actitud no concuerda con su estatus social. Petición a la que el Cobain frustrado no atiende. Las servilletas al aire conforman una unión de almas en un único fin, el apoyo y la alegría espontánea y desinteresada. 

La intención escondida de la pareja de directores también se revela en los dilemas morales que ponen sobre la mesa. ¿Los seres humanos nos podemos clasificar como malos o buenos?, ¿es Max una mala persona por serle infiel a su pareja?, ¿realmente el espectador se queda con ese detalle, o cuando conoce la complejidad del individuo y se aleja del prejuicio es capaz de relativizar la situación?

La humanización de los actos es el logro más importante del largometraje. Demostrar que clasificar a los individuos en dos extremos no es completamente válido. Las personas pueden ser buenas y actuar mal. Los miedos son motores silenciosos que provocan eclosiones incontrolables. Y comprenderlo es una de las pocas maneras para lograr superar el rencor y así perdonar. Las segundas oportunidades no siempre son malas.

Alba Ariz Rodríguez

‘C’est la vie!’ the humanization of each action

A merge of souls whose aim is the support and the spontaneous and generous join

Max Angély (Jean-Pierre Bacri) wouldn´t think that a wedding and its organization could end in that chaos. ‘C’est la vie!’ is a dramatic comedy directed by Oliver Nakache and Eric Toledano. A film whose comparison with some of it genre is unacceptable, although the topic is not new. Acid, witty and clever, it surpasses the limits of laugh, creates complex characters with own lives and shows the emotions, giving truth and realism.

The principal actor is a wedding planner. The movie is about one of them. It happens in a castle of the XVII century where a rebel waiter, an egocentric and strict boyfriend, a distracted and peculiar brother-in-law and a misunderstood singer, appears. Max has to deal with an almost clear and evidence divorce and wit an extramarital relationship in troubles the day of his birthday.   

A portrait of a wedding that treat without delve into in the effort of a small businessman. Although it hasn´t got a moral, it expresses the unexpected effects that someone can cause in the rest. This is exhibited in the groom whose eternal discourse is created for hide his fear to the anonymity, but it makes his necessity of attention public.

On the other hand, the characters exhibit of the differences between social classes disregarding the issues that are not understand like right or normal: the bridegroom says to the singer not to incite the guests to shake their serviettes, that attitude don´t concur with his status in society. But the frustrated Cobain doesn´t attends the petition. The stirring of the napkins conform a merge of souls with an only aim, the support and the spontaneous and generous join.

The hided intention of the couple of film directors is revealed on the moral dilemmas that appears in the movie. Are the human being bad o good?, is Max an evil person for being disloyal to his wife?, actually the spectator internalizes that detail or, when he knows the complexity of the individual and moves away of the prejudice can relativized the situation?

The acts humanization is the most important achievement of the film. They demonstrate that classify people in two extremes isn´t completely  acceptable. Someone can be a good person and act bad. The fears are quiet motors causes of uncontrollable crash. Understanding that it is one of the ways for overcome resentment and then, forgive. Second opportunities aren´t always a wrong idea.

Alba Ariz Rodríguez

 « Le sens de la fête » l'humanisation derrière chaque action

Une union d'âmes Une union d'âmes dans un seul but, un soutien et une joie spontanée et désintéressée.

Max Angély (Jean-Pierre Bacri) n’aurait jamais imaginé qu'un mariage et son organisation puissent aboutir à un tel chaos. « Le sens de la fête » est une comédie réalisée par Oliver Nakache et Eric Toledano. Un film qui ne peut être comparé à aucun autre de ce genre, même si le sujet n'est pas nouveau. Acide, spirituel et intelligent, il dépasse les limites du rire, crée des personnages complexes avec leurs propres vies et montre les émotions, donnant vérité et réalisme.

L'acteur principal a une agence d’organisation de mariage. Le film raconte l'un d'entre eux. Il a lieu dans un château du XVIIe siècle qui réunit entre autres un serveur rebelle, un petit ami égocentrique et exigeant, un beau-frère qui n’a pas les pieds sur terre et un chanteur incompris. De plus, Max, le jour même de son anniversaire doit faire face à un divorce imminent mais pas encore effectif avec une situation conjugale qui ne tient qu’à un fil.

Un portrait d'une union qui traite sans trop approfondir l'effort fait par le petit entrepreneur. Bien qu’il n’y ait pas de morale, il met en évidence les effets inattendus qu'un individu peut provoquer chez les autres. C’est mis en lumière à travers la sempiternelle litanie d'un fiancé dont le discours a pour but de cacher sa peur de l'anonymat, mais qui montre en fait son besoin d'aide.

D'autre part, les personnages montrent les différences entre les classes sociales en ne prenant pas compte ce qui est considéré comme normal ou approprié : le marié empêche le chanteur de demander aux invités à secouer leurs serviettes, cette attitude ne correspond pas à son statut social dans la société. Demande à laquelle le Cobain frustré ne souscrit pas. Les serviettes s’agitant dans l'air donnent forme à une union d'âmes dans un seul but, le soutien et la joie spontanée et désintéressée.

L'intention cachée du couple de réalisateurs se révèle aussi dans les dilemmes moraux qu’ils mettent sur la table. Pouvons-nous classer les êtres humains comme mauvais ou bons ? Max est-il une mauvaise personne parce qu'il est infidèle à sa femme ? Le spectateur reste-t-il vraiment sur ce détail ou, quand il connait la complexité de l'individu, prend-il de la distance avec ses préjugés, est-il capable de relativiser la situation ?

L'humanisation des actes est la réussite la plus importante de ce long métrage. Démontrer que classer les individus en deux extrêmes n'est pas véritablement pertinent. Les gens peuvent à la fois être bons et agir mal. Les peurs sont des moteurs silencieux qui causent des surgissements incontrôlables. Et les comprendre, c'est l'une des rares façons de surmonter le ressentiment et ensuite, pardonner. Les secondes chances ne sont pas toujours de mauvaises idées.

Alba Ariz Rodríguez
Traduction: Vincent Brunau