Jun 13, 2018

El cine israelí, ese gran desconocido

Con presupuestos lejos de hollywoodienses y un limitado cartel de talentos, la industria cinematográfica israelí ha tenido la oportunidad de vivir su particular edad dorada, que inaugurase con su primera nominación a los Oscar en 2007 tras veinte años de ausencia. Hoy, apenas más de una década después, se pueden descubrir todavía pequeñas gemas cinematográficas aquí y allá que conviven, ya no a la postre de ese ‘boom’ que un día fue sino, como precursoras de un nuevo renacimiento dentro de sus propios confines, más experimental e íntimo.

Una de las consecuencias del presente conflicto palestino-israelí, más allá de la virulenta realidad, es un ánimo por parte de los cineastas de reflejar estos mismos escenarios en estas mismas circunstancias, con justas dosis de sátira y humor donde cupiesen. El marco es lo más costumbrista que puede llegar a ser y, con todo, para el espectador foráneo termina por ser una ventana a un mundo contra todo pronóstico insospechado y sorprendentemente no tan ajeno. Desde los dramas sobre las complejidades del conflicto territorial en una sociedad aparentemente anestesiada, a los entresijos cotidianos de la comunidad jaredí u ortodoxa, pasando por personajes y tramas de lo más ‘europeo’.

El cine israelí, jaleado dentro de sus fronteras, goza sin embargo de moderado reconocimiento más allá de éstas y de su contada audiencia cautiva estadounidense. Y es que, en ocasiones, la más sencilla de las premisas puede resultar difícil de contextualizar para la audiencia extranjera. Sin más dilación, he aquí nuestra selección de cine made in Israel, producciones todas ellas con sus debilidades y fortalezas y, en cualquier caso, dignas de ver.


Narra la vida de tres mujeres: una camarera, una recién casada y una empleada del hogar que, en apariencia, poco tienen en común más que la sola coincidencia de vivir en Tel Aviv. Una singular historia alejada de toda cuestión religiosa o militar. En 2007 se granjeó, entre otras distinciones, la Cámara de Oro en el Festival de Cannes.


La tercera entrega de la trilogía de mano del aclamado dúo de hermanos cineastas Shlomi y Ronit Elkabetz. ‘Gett’ es la historia de una esposa infeliz que intenta divorciarse de su marido, habiendo de enfrentarse a los obstáculos y tribulaciones que atañe ser una mujer judía. Seleccionada para representar a Israel en los Oscar en 2014, gozó de una nominación a Mejor Film de Habla Extranjera en los Globos de Oro.


Ari Folman escribe, dirige y protagoniza este film-documental autobiográfico de animación. En él hace una búsqueda a través de sus turbulentos recuerdos de la Guerra del Líbano de 1982. Una historia que, a pesar de su formato comiquesco, se antoja más vívida de lo que cabría esperar. Quizá la producción israelí que ha disfrutado de mayores distinciones hasta la fecha, entre ellas sendas nominaciones en el Festival de Cannes, los Oscar y los BAFTA, así como el premio a Mejor Película Extranjera en los Globos de Oro y el César en la misma categoría.


Un retrato de la vida dentro de la comunidad ultraortodoxa judía. Con tan sólo 18 años, Shira es presionada por su familia para cancelar su compromiso con un joven prometedor y casarse en su lugar con el esposo viudo de su hermana mayor. El filme cosechó siete Premios Ophir (los ‘Goya’ israelíes) y la actriz Hadas Yaron fue premiada Mejor Actriz en el Festival de Venecia.


Con la irrupción de un nuevo rabino en la comunidad, las mujeres se ven obligadas a luchar contra las radicales y sexistas ideas de éste que amenazan sus tradiciones. Recibida con entusiasmo por la crítica, fue selección oficial en el Festival de Cine de Toronto (TiFF).


Una comedia irreverente y de comedida vocación feminista acerca de un séquito de mujeres soldados confinadas en una remota base militar en medio del desierto donde ven pasar los días mientras fantasean despiertas. Contó con 12 nominaciones a los Premios Ophir y con el galardón a Mejor Película Narrativa en el Festival de Tribeca.
 

Irene Feito


Israeli cinema, the long unkown


The budgets are far from Hollywood-like; the talent pool, finite and yet Israeli cinema managed to establish itself as an unlikely powerhouse in the foreign film industry following its first Oscar nomination in 2007 after more than twenty years. Today, just over a decade after, one can still find such cinematographic ‘gems’ here and there. They are not the by-product of a golden age that was but, rather, the doers of an unprecedented renaissance of Israeli cinema within its own confines, much more experimental and intimate.

One of the consequences of the ongoing Arab-Israeli conflict is, beyond its brutal nature, a newfound spirit in Israeli movie makers to tell it as is, with just the right dose of satire and humor whenever the mood leaves room for it. The settings are as local-color as they can get and yet they wind up as a window into a whole other reality which against-all-odds strikes as not as disconnected as originally presumed. Ranging from dramas dealing with the complexities of the continuing war within an estranged society that has seemingly lost all touch with humanity, to the daily ins and outs of life in the Hassidic community.

Notwithstanding its reputation within national borders and among its captive American audience, Israeli cinema is far from enjoying half the level of recognition internationally. Indeed, some of the premises can be hard to explain to a foreign audience. So, without further ado, here is our selection of films made in Israel truly worth watching.


It focuses around the lives of three women: a waitress, a new bride and a home-care worker, apparently without much in common other than the incidental circumstance that all live in Tel Aviv. A one-of-a-kind story with no mention of religion or war. It won the Caméra d’Or at the 2007 Cannes Festival.


The third installment in a trilogy by acclaimed brother-sister filmmakers Shlomi and Ronit Elkabetz. ‘Gett’ is about an unhappy wife seeking to divorce from her tyrannical husband amidst facing the obstacles and tribulations of being an Orthodox Jewish woman. It was selected to represent Israel at the 2014 Oscars and stood a Golden Globe nomination as Best Foreign Language Film.


An animated autobiographical film-documentary written, directed and starred by Ari Folman. In the film, Folman delves into his obscure memories from the 1982 Lebanon War in an attempt to make sense of a recurring bad dream. The story comes off as truly vivid despite its comic-like format. Possibly the one Israeli film with the most distinctions and accolades to this date, with Oscar and BAFTA nominations and obtaining Best Foreign Language Film at the Golden Globes and Cesar Awards respectively.


A telling insight into life in the Hassidic community. At only 18 years of age, Shira is pressured by her family to call off her engagement to a promising young man, so she can marry her widowed brother-in-law instead. The movie gained 7 Ophir Prizes (the Israeli ‘Oscars’) and actress Hadas Yaron was awarded Best Actress at the 2013 Venice Festival.


Following the irruption of a new rabbi in their community, the women are left with no choice but to fight against the newly-imposed extreme and sexist ideas that threaten their traditions. Widely acclaimed by critics and official selection at the Toronto Film Festival (TiFF).


A cheeky comedy about a women’s IDF unit destined in a remote base in the middle of the desert where the days pass them by helplessly, all the while they daydream about life back in the inhabited world. It got 12 Ophir nominations and won Best Narrative Film at the Tribeca Festival.
 

Irene Feito



Le cinéma israélien, ce grand méconnu

 

Avec des budgets forts différents de ceux d'Hollywood et un réservoir de talents limité, l'industrie cinématographique israélienne a eu l'opportunité de vivre un âge d'or particulier, qui s’est ouvert avec sa première nomination aux Oscars en 2007, après vingt ans d'absence. Aujourd'hui, à peine plus d'une décennie plus tard, on découvre encore ici et là des petits trésors de films qui existent, non pas comme témoins de ce « boom » d'un jour, mais comme les précurseurs d'une nouvelle renaissance, au sein de ses propres frontières, à la fois plus expérimentale et plus intime.

Une des conséquences du conflit israélo-palestinien actuel, au-delà de sa brutale réalité, est la volonté de la part des cinéastes de refléter ces scénarios dans ces circonstances précises, avec juste quelques doses de satire et d'humour là où c’est approprié. Ce cadre, en tant que chronique sociale, est des plus « Costumbriste » (tradition littéraire espagnole) qui soit, et en outre, contre toute attente, il finit par constituer pour le spectateur étranger une fenêtre sur un monde insoupçonné et pas aussi déconnecté qu'on aurait pu le croire à l'origine. Cela va des drames traitant des complexités du conflit territorial dans une société apparemment anesthésiée, aux complexités quotidiennes de la communauté Haredi ou « ultra-orthodoxe », en passant par des personnages et des complots des plus « européens ».

Le cinéma israélien, plébiscité à l'intérieur de ses frontières et par son public captif américain, bénéficie néanmoins d'une reconnaissance modérée au-delà de celles-ci. En effet, les plus simples principes peuvent être difficiles à contextualiser pour un public étranger. Sans plus tarder, voici notre sélection de films made in Israel, productions toutes ayant leurs faiblesses et leurs forces mais, en tout cas, valant la peine d'être regardées.


Il raconte la vie de trois femmes : une serveuse, une jeune mariée et une employée de maison qui, en apparence n’ont en commun que le seul fait de vivre fortuitement toutes à Tel Aviv. Une histoire singulière éloignée de toute question religieuse ou militaire. Il a remporté la Caméra d'Or au Festival de Cannes 2007.


Le troisième volet de la trilogie du célèbre duo de cinéastes frères-sœurs Shlomi et Ronit Elkabetz, « Le Procès de Viviane Amsalem » est l'histoire d'une femme malheureuse qui essaie de divorcer divorcer de son mari tyrannique au milieu des obstacles et des tribulations d'être une femme juive orthodoxe. Il a été sélectionné pour représenter Israël aux Oscars 2014 et a été nominé aux Golden Globe en tant que Meilleur film en langue étrangère.


Ari Folman écrit, dirige et joue dans ce documentaire d'animation autobiographique. Dans celui-ci, il fait une recherche à travers ses souvenirs tumultueux de la Guerre du Liban de 1982. Une histoire qui, malgré son format comique, semble plus vive qu'on pourrait s'y attendre. C’est peut-être la production israélienne qui jouit des plus grandes distinctions à ce jour, et parmi celles-ci les nominations au Festival de Cannes, les Oscars et BAFTA (Académie Britannique des Arts, de la Télévision et du Cinéma), ainsi que le prix du meilleur film étranger aux Golden Globes et le César Awards dans la même catégorie.


Un aperçu révélateur de la vie dans la communauté hassidique. À seulement 18 ans, Shira est pressée par sa famille d'annuler ses fiançailles avec un jeune homme prometteur, afin qu'elle puisse épouser son beau-frère veuf à la place. Le film a remporté 7 prix Ophir (les «Oscars» israéliens) et l'actrice Hadas Yaron a reçu la meilleure actrice au Festival de Venise 2013.


Suite à l'irruption d'un nouveau rabbin dans leur communauté, les femmes n'ont d'autre choix que de lutter contre les idées extrémistes et sexistes nouvellement imposées qui menacent leurs traditions. Reçu avec enthousiasme par la critique, il fait partie de la sélection officielle du Festival de Toronto (TiFF).


Une comédie insolente sur une unité féminine des FDI confinée dans une base militaire située en plein désert, où elles regardent les jours passer sans qu'elles ne puissent en sortir, en rêvant tout éveillé. Il a obtenu 12 nominations aux Ophirs du cinéma et a remporté le prix du Meilleur Film Narratif au Festival Tribeca.

 

Irene Feito

Traduction: Vincent Brunau

 

May 31, 2018

‘El Cuento de la Criada’: De vuelta a Gilead

La adaptación a la pequeña pantalla de la novela de la escritora Margaret Atwood ‘El Cuento de la Criada’ fue recibida con ovaciones por la crítica tras su estreno el pasado año. ‘El Cuento de la Criada’, un drama feminista situado en un futuro distópico tras una II Guerra Civil Norteamericana en lo que únicamente puede describirse como un fascismo patriarcal y religioso, narra la historia de June, una ‘criada’, sometida a la servidumbre sexual con el sólo fin de procrear.

Los fans de la serie se complacieron entonces ante la confirmación de una segunda temporada en ciernes, temporada esta que ya se estrenara el pasado 26 de abril y que esta misma semana alcanzó su ecuador de trece episodios. En esta ocasión, los productores de la ficción se han anticipado al clamor de sus seguidores, y a principios del mes de mayo ya anunciaban que, con todas la de la ley e irremediablemente, volverá a la pantalla con una tercera temporada.

No cabe duda de que ‘El Cuento de la Criada’ es una de las mejores series de los últimos años hasta el momento. Tampoco es menos cierto que a veces pueda resultar difícil de ver o acaso de digerir si bien es imposible de ignorar. Es un relato fascinante que nos traslada a una realidad inquietante, que no por ser hipotética se antoja menos espeluznante ni, desde luego, comprensiblemente menos admonitoria. Pero hay mucho más que se podría decir de ‘El Cuento de la Criada’ más allá de su maravilloso guión, cuya filmación y fotografía rezuma perfeccionismo, con planos inteligente y bellamente filmados de modo que pareciera que nos encontramos a ante un ambicioso thriller cinematográfico.

June, interpretada por Elisabeth Moss, es el personaje central de la historia, ya sea a través de regresiones, de reflexiones en off o a la merced de sus carceleros. Una actuación que sobrecoge, donde mínima cordura y alienación total conviven tan sólo a un paso la una de la otra en un mundo, Gilead, donde cualquier paso en falso puede ir al garete con cuanto está en juego.

Muchos fueron los interrogantes que el final de la primera temporada abrió y muchas han sido las teorías que han pululado hasta las emisiones de los primeros nuevos episodios. La nueva temporada, prometía ser más oscura y desesperanzadora si cabía, lo que de momento parece estar cumpliéndose. Y tanto que se está cumpliendo.

Irene Feito


‘The Handmaid’s Tale’: And we are back in Gilead


The TV adaption of Canadian author Margaret Atwood’s novel ‘The Handmaid’s Tale’ was met with critical acclaim following its premiere last year. The story, a feminist drama set in a dystopian future under what can only be described as a patriarchal Christian fascism brought about as aftermath of a II American Civil War, follows the story of June, a ‘handmaid’, who is forced into sexual and child-bearing servitude, all the while battling to break away from the systemic abuse and oppression in order to get her life back.

Fans stopped holding their breaths when a second season was announced underway, which just premiered last April 26 after a long wait and which has only now reached the half of its thirteen-episode count. This time around, producers of the show have gone ahead of fan speculation and, as early as May 2, have confirmed the renewal for yet a new season.

‘The Handmaid’s Tale’ is, with little to no doubt, one of the best TV shows in recent years thus far, which raises the standard as to what TV production can achieve nowadays. It is also no wonder that it may get hard to watch at times, or even digest. But it is nonetheless impossible to ignore. This gripping tale takes us to a whole other dystopic reality- and a haunting, gloomy one at so- which, no matter how hypothetical, it does not make it any less haunting or even cautionary, and understandably so. There is so much we can say about the ambition of ‘The Handmaid’s Tale’ which wanders beyond the wonderful, engaging storytelling, whose filming and photography falls no short of perfectionism and stylishly, intelligently shot frames all throughout as though we had an expensive thriller at hand.

June’s character, played by Elisabeth Moss, is at the center of the story, be it through flashbacks, reflections or subjected by her captors. A poignant depiction where minimum sanity is constantly at risk as any false move can be the last one.

The season finale had left many unanswered questions and so there has certainly been no shortage of theories, that is, right up until the first new episodes dropped. The new season was promised to be darker and more brutal, if that was even possible and, so far, oh boy, has it delivered.
 

Irene Feito



« La Servante écarlate (The Handmaid's Tale) : Retour à Gilead »

 

L'adaptation au petit écran du roman de l'auteure canadienne Margaret Atwood « La Servante écarlate » a été acclamée par la critique lors de sa première, l'an dernier. « The Handmaid's Tale » est un drame féministe qui se déroule dans un futur dystopique qui ne peut être décrit que comme un fascisme patriarcal et religieux faisant suite à la Seconde Guerre Civile Américaine. Cette œuvre raconte l'histoire de June, une « servante » forcée à la servitude infantile et sexuelle dans le seul but de procréer et qui lutte pour rompre avec l'oppression et les abus systémiques afin de retrouver sa vie.

Les fans de la série qui retenaient leur souffle, ont été enfin soulagés d’apprendre l’arrivée des prémices de la deuxième saison qui a débuté le 26 avril et dont le tournage a déjà atteint cette semaine la moitié de ses treize épisodes. Cette fois, les producteurs de la série ont devancé les spéculations des fans et, dès le 2 mai, ils ont confirmé, formellement que la série reviendrait à l'écran pour une troisième saison.

Il ne fait aucun doute que « La Servante écarlate » est l'une des meilleures séries de ces dernières années, ce qui élève le niveau de ce que la production télévisuelle peut réaliser de nos jours. Il est vrai que les scènes de cette série peuvent parfois être difficile à regarder ou peut-être même à digérer, mais il est impossible de les ignorer. Ce récit fascinant nous entraîne dans une réalité dystopique qui, aussi hypothétique soit-elle, n’en est pas moins effroyable, ou même obsédante, et bien entendu prémonitoire. Il y aurait tant de choses à dire sur l'intention de « The Handmaid's Tale » au-delà de son merveilleux scénario, dont le tournage et la photographie frôlent la perfection et dont l'élégance et l’intelligence de ses plans sont tels qu’ils nous donnent l’impression que nous sommes devant un ambitieux thriller du cinéma.

Le personnage de June, interprété par Elisabeth Moss, est au centre de l'histoire, que ce soit au travers de flashbacks, de réflexions en off ou qu’elle soit à la merci de ses geôliers. Une interprétation bouleversante, où santé mentale et aliénation totale coexistent dans un monde, Gilead, où tout faux pas peut être le dernier avec tout ce qui est en jeu.

La fin de la première saison avait laissé de nombreuses questions sans réponse et tout autant nombreuses ont été les théories qui ont proliféré jusqu’à la sortie de premiers nouveaux épisodes. On promettait que la nouvelle saison serait plus sombre, plus brutale et voire même plus désespérée si cela était possible. C’est, jusqu'à présent ce qui semble se passer. Parole tenue !

 

Irene Feito

Traduction : Vincent Bruneau

 

Mar 19, 2018

‘C’est la vie!’, la humanidad detrás de cada acción

Una unión de almas en un único fin, el apoyo y la alegría espontánea y desinteresada

Max Angély (Jean-Pierre Bacri) nunca pensaría que la organización y el trascurso de los acontecimientos de una boda podrían desembocaría en semejante descontrol. ‘C’est la vie!’ es una comedia dramática dirigida por Oliver Nakache y Eric Toledano. Una película cuya comparación con alguna de su género es inadmisible, a pesar de que el tema no sea una novedad. Ácida y ocurrente supera los límites de la risa, crea personajes redondos con vidas propias y evidencia las emociones, otorgando verdad y realismo.

El protagonista tiene una empresa de organización de bodas. El largometraje narra una de ellas. Acontece en un castillo del siglo XVII donde se juntan, entre otros, camareros rebeldes, un novio egocéntrico y exigente, un cuñado sin los pies es la tierra o un cantante incomprendido. Con ellos, con su casi inminente pero no claro divorcio y con una relación matrimonialmente que pende de un hilo tiene que lidiar Max en el día de su cumpleaños.

Un retrato de un enlace que trata sin profundizar en demasía el esfuerzo realizado por el pequeño empresario. Sin trasmitir una moraleja clara, manifiestan los efectos inesperados que un individuo puede provocar en los demás. Esto se ve reflejado en la eterna retahíla de un novio cuyo discurso está creado para ocultar su miedo al anonimato, pero que en realidad demuestra su necesidad de atención.

Por otro lado, los personajes denuncian las diferencias entre clases despreciando lo que  se entiende como normal o adecuado. El novio impide al cantante que incite a los invitados a agitar sus servilletas, esa actitud no concuerda con su estatus social. Petición a la que el Cobain frustrado no atiende. Las servilletas al aire conforman una unión de almas en un único fin, el apoyo y la alegría espontánea y desinteresada. 

La intención escondida de la pareja de directores también se revela en los dilemas morales que ponen sobre la mesa. ¿Los seres humanos nos podemos clasificar como malos o buenos?, ¿es Max una mala persona por serle infiel a su pareja?, ¿realmente el espectador se queda con ese detalle, o cuando conoce la complejidad del individuo y se aleja del prejuicio es capaz de relativizar la situación?

La humanización de los actos es el logro más importante del largometraje. Demostrar que clasificar a los individuos en dos extremos no es completamente válido. Las personas pueden ser buenas y actuar mal. Los miedos son motores silenciosos que provocan eclosiones incontrolables. Y comprenderlo es una de las pocas maneras para lograr superar el rencor y así perdonar. Las segundas oportunidades no siempre son malas.

Alba Ariz Rodríguez

‘C’est la vie!’ the humanization of each action

A merge of souls whose aim is the support and the spontaneous and generous join

Max Angély (Jean-Pierre Bacri) wouldn´t think that a wedding and its organization could end in that chaos. ‘C’est la vie!’ is a dramatic comedy directed by Oliver Nakache and Eric Toledano. A film whose comparison with some of it genre is unacceptable, although the topic is not new. Acid, witty and clever, it surpasses the limits of laugh, creates complex characters with own lives and shows the emotions, giving truth and realism.

The principal actor is a wedding planner. The movie is about one of them. It happens in a castle of the XVII century where a rebel waiter, an egocentric and strict boyfriend, a distracted and peculiar brother-in-law and a misunderstood singer, appears. Max has to deal with an almost clear and evidence divorce and wit an extramarital relationship in troubles the day of his birthday.   

A portrait of a wedding that treat without delve into in the effort of a small businessman. Although it hasn´t got a moral, it expresses the unexpected effects that someone can cause in the rest. This is exhibited in the groom whose eternal discourse is created for hide his fear to the anonymity, but it makes his necessity of attention public.

On the other hand, the characters exhibit of the differences between social classes disregarding the issues that are not understand like right or normal: the bridegroom says to the singer not to incite the guests to shake their serviettes, that attitude don´t concur with his status in society. But the frustrated Cobain doesn´t attends the petition. The stirring of the napkins conform a merge of souls with an only aim, the support and the spontaneous and generous join.

The hided intention of the couple of film directors is revealed on the moral dilemmas that appears in the movie. Are the human being bad o good?, is Max an evil person for being disloyal to his wife?, actually the spectator internalizes that detail or, when he knows the complexity of the individual and moves away of the prejudice can relativized the situation?

The acts humanization is the most important achievement of the film. They demonstrate that classify people in two extremes isn´t completely  acceptable. Someone can be a good person and act bad. The fears are quiet motors causes of uncontrollable crash. Understanding that it is one of the ways for overcome resentment and then, forgive. Second opportunities aren´t always a wrong idea.

Alba Ariz Rodríguez

 « Le sens de la fête » l'humanisation derrière chaque action

Une union d'âmes Une union d'âmes dans un seul but, un soutien et une joie spontanée et désintéressée.

Max Angély (Jean-Pierre Bacri) n’aurait jamais imaginé qu'un mariage et son organisation puissent aboutir à un tel chaos. « Le sens de la fête » est une comédie réalisée par Oliver Nakache et Eric Toledano. Un film qui ne peut être comparé à aucun autre de ce genre, même si le sujet n'est pas nouveau. Acide, spirituel et intelligent, il dépasse les limites du rire, crée des personnages complexes avec leurs propres vies et montre les émotions, donnant vérité et réalisme.

L'acteur principal a une agence d’organisation de mariage. Le film raconte l'un d'entre eux. Il a lieu dans un château du XVIIe siècle qui réunit entre autres un serveur rebelle, un petit ami égocentrique et exigeant, un beau-frère qui n’a pas les pieds sur terre et un chanteur incompris. De plus, Max, le jour même de son anniversaire doit faire face à un divorce imminent mais pas encore effectif avec une situation conjugale qui ne tient qu’à un fil.

Un portrait d'une union qui traite sans trop approfondir l'effort fait par le petit entrepreneur. Bien qu’il n’y ait pas de morale, il met en évidence les effets inattendus qu'un individu peut provoquer chez les autres. C’est mis en lumière à travers la sempiternelle litanie d'un fiancé dont le discours a pour but de cacher sa peur de l'anonymat, mais qui montre en fait son besoin d'aide.

D'autre part, les personnages montrent les différences entre les classes sociales en ne prenant pas compte ce qui est considéré comme normal ou approprié : le marié empêche le chanteur de demander aux invités à secouer leurs serviettes, cette attitude ne correspond pas à son statut social dans la société. Demande à laquelle le Cobain frustré ne souscrit pas. Les serviettes s’agitant dans l'air donnent forme à une union d'âmes dans un seul but, le soutien et la joie spontanée et désintéressée.

L'intention cachée du couple de réalisateurs se révèle aussi dans les dilemmes moraux qu’ils mettent sur la table. Pouvons-nous classer les êtres humains comme mauvais ou bons ? Max est-il une mauvaise personne parce qu'il est infidèle à sa femme ? Le spectateur reste-t-il vraiment sur ce détail ou, quand il connait la complexité de l'individu, prend-il de la distance avec ses préjugés, est-il capable de relativiser la situation ?

L'humanisation des actes est la réussite la plus importante de ce long métrage. Démontrer que classer les individus en deux extrêmes n'est pas véritablement pertinent. Les gens peuvent à la fois être bons et agir mal. Les peurs sont des moteurs silencieux qui causent des surgissements incontrôlables. Et les comprendre, c'est l'une des rares façons de surmonter le ressentiment et ensuite, pardonner. Les secondes chances ne sont pas toujours de mauvaises idées.

Alba Ariz Rodríguez
Traduction: Vincent Brunau

Nov 22, 2017

La lucidez desesperada de Quevedo

La poesía acompaña a las plegarias de Francisco de Quevedo y Villegas. La obra de teatro 'Sueños' narra los últimos años del escritor español, interpretado por Juan Echanove (Cuéntame Cómo Pasó). Inmerso en una melancolía marcada por la corrupción, el desencanto y la muerte. La representación, dirigida por el dramaturgo Gerardo Vera, culmina con una sentencia: “morir con las manos manchadas de la sangre de tu propia herida”.

Tristes sueños que describen la decadencia de un imperio, Las Españas, cautivo en un ciclo irrefrenable de corrupción que caracteriza a la sociedad que habitó en las monarquías absolutas de Felipe III y Felipe IV. Dicha circunstancia contribuye a la revolución de su consciencia. Cuando el sueño derrumba sus barreras, brotan de ella los más oscuros arrepentimientos, representados con una penitencia en forma de infierno. Un martirio frío, contrario a la creencia católica de fuego y calor extremo. Averno donde se encuentra a su contemporáneo y compañero de juergas, el Conde Osuna (Markos Martín). Hombre de excesos que al morir es igualado a cualquier humano, demostrando la preponderancia de la naturaleza por encima de la religión. La teología es la ciencia que prevalece y por la que supuestamente se rigen las acciones. El control de la iglesia lo lleva a cabo la Santa Inquisición que al igual que el olor a podrido que desprendían la calle de Madrid, se cuela en cada oportunidad de transmitir información. La censura tacha a los textos de Quevedo de inapropiados e inmorales.

 

“Morir con las manos manchadas de la sangre de tu propia herida”

 

Recluido en vida y cada vez más desencantado con el mundo se lamenta de su lucidez ante la codicia, las consecuencias del ocio desmesurado y la insensatez humana. Características que encarnan sin sutileza los personajes abstractos del Diablo, la Carne, la Envidia, Judas, el Desengaño y el Dinero. Dicho elemento, tan común en la sociedad pasada y en la presente, lanza una crítica poco delicada que expresa su capacidad de absorción y transformación del hombre. Con una risa que roza la extravagancia se jacta de su control. 
 
La versión libre de sus ‘Sueños y Discurso’ de José Luis Collado, otorga un espacio al amor y su correspondiente desamor, bálsamo y centinela de remordimientos. Escenas que comparten compasión y empatía con el racismo, que se muestra a los espectadores en un monólogo de Chema Ruiz.  Pero no es el único ejemplo. El papel de la mujer es muy reducido, no por su ausencia sobre el escenario, sino por su escasez de intervención social relevante. Género que, por la preponderancia del hombre de la época, está evocado a oficios de menor decisión como portera, relegada a los directores del centro, o el de enfermera, siempre bajo la doctrina del médico. Según Quevedo, los doctores son profesionales interesados para los que la medicina carecería de relevancia si no estuviese acompañada de dinero.  
 
‘Sueños’ es una obra de teatro cuyas críticas son equiparables a la sociedad actual. Un Quevedo contemporáneo de Velázquez muere sin cesar en su empeño de despedazar cada elemento del mundo y de sí mismo. Una función que provoca al espectador a examinar sus formas de actuar respecto a él mismo y cómo influyen estas en la sociedad.
 


Quevedo´s desperate lucidity

The poetry accompanies the prayers of Francisco de Quevedo y Villegas. The Spanish play ‘Sueños’ tells the last years of the writer, who is represented by Juan Echanove (Cuéntame Cómo Pasó), immersed in a melancholy marked by the corruption, the disenchanted and the death. The representation, directed by the dramatist Gerardo Vera, ends with a maxim: “die by the hands sullied of the blood of your own wound”.

Sad dreams that describes the decline of an empire, Las Españas, captive in an uncontrollable cycle of corruption that characterize the society who lived during the monarchies of Philip III and Philip IV. That circumstance contributes to the revolution of his conscience, that when the sleep destroys its barriers, arises of it the darkest regrets, played with a punishment with form of hell. A cold agony, different of the catholic believes of fire and extreme heat. There he runs into with his contemporary and friend, the Duke of Osuna (Markos Martín). Man of excesses who, after finding the death is equaled with every human being, demonstrating the nature preponderance beyond the religion. Theology is the science that prevailed and it governed the person´s actions. The Inquisition controls the church that like the rotten smell of the streets in Madrid interfered in each opportunity of transmitting information. The censorship brand the texts of Quevedo of inappropriate and immoral.

“Die by the hands sullied of the blood of your own wound”

Isolated in life and each time more disenchanted with the world, he laments of his lucidity in light of the avarice, consequences of the excessive hate and the human folly. These characteristics are incarnated without subtlety by the abstract characters of the Devil, Judas, the Disillusion and the Money. Previously mentioned element, so common in the past and in the present society, sends a critique delicate, which expresses his absorption capacity and the human transformation. He boasts of his control with an extravagant laugh.

The free version of his 'Dreams or Visions' of José Luis Collado, gives a space to the love and to its corresponding indifference, balm and guard of regrets. Scenes that shares compassion and empathy with the racism. The spectators can enjoy this in a monologue of Chema Ruiz. However, it is not the only example. The role of women is very limited, not for their absences on the stage, but yes for their shortage of relevant social intervention. Genre that due to the male preponderancy of the epoch is evoked to jobs of less decision like the one of doorwoman pushed into the background of the directors of the center, or like a nurse, always under the doctrine of the doctor. According to Quevedo the last ones are selfish and for them the medicine would not have relevance if it weren´t accompanied by money.


'Sueños' is a play whose critiques are comparable to the actual society. A Quevedo, coetaneous of Velázquez, who dies on his intent of changing each element of the world. A representation that makes the spectators examine their way of acting regarding to their self and how do their action affects the society.

 
Alba Ariz Rodríguez

 
La lucidité désespérée de Quevedo

La poésie accompagne les prières de Francisco de Quevedo y Villegas. La pièce "Sueños" (Rêves) raconte les dernières années de l'écrivain espagnol, interprétée par Juan Echanove (Cuéntame Cómo Pasó : en français, Raconte-moi comment cela s'est passé), alors qu’il est plongée dans une mélancolie marquée par la corruption, le désenchantement et la mort. Le spectacle, mis en scène par le dramaturge Gerardo Vera, se termine par une maxime : « Mourir les mains souillées du sang de sa propre blessure ».

 
Tristes rêves qui décrivent le déclin d'un empire, « Les Espagnes », prisonnières d'un cycle incontrôlable de corruption qui caractérise la société qui a vécu sous les monarques absolus Philippe III et Philippe IV, circonstance qui contribue à la révolution de la conscience, de telle façon que lorsque le rêve brise ses barrières, les remords les plus sombres en jaillissent, incarnés par une pénitence sous forme d'enfer. Une agonie froide, à l’opposé des croyances catholiques du feu et de la chaleur extrême. Enfers où il rencontre son contemporain et ami, le Duc d'Osuna (Markos Martín). Homme d'excès qui, au moment de mourir, se retrouve égal à tout être humain, rappelant, au-delà de la religion, la prépondérance de la nature. La théologie est la science qui prévalait et par laquelle les actions des hommes étaient censées être gouvernées. L'Inquisition contrôlait l'église qui, comme l'odeur pourrie des rues de Madrid se faufilait à chaque occasion de transmettre des informations. Le contrôle de l'église était assuré par la Sainte Inquisition qui, tel un compagnon de débauche, à l’identique de la puanteur qui se dégageait des rues de Madrid, s’invitait à chaque occasion pour transmettre des informations. La censure a estampillé les textes de Quevedo comme textes inappropriés et immoraux.

 

“Mourir les mains souillées du sang de sa propre blessure”

 

Reclus à vie et de plus en plus désabusé par le monde, il se plaint de sa lucidité face à la cupidité, aux conséquences de l’oisiveté excessive et à la folie humaine. Caractéristiques incarnées sans subtilité par les personnages abstraits du Diable, de la Chair, de l’Envie, de Judas, de la Désillusion et de l'Argent, qui sont des éléments communs tant au passé qu’à la société actuelle, adresse une critique peu subtile pour exprimer sa capacité d'intégration et de transformation de l’homme. Avec un rire qui frise l'extravagance, il se vante de son contrôle.

 
La version de « Sueños y Discurso » (Rêves et Discours) de José Luis Collado, offre un espace à l'amour et à ce qui lui est inséparable, le désamour ; à la fois le baume et la morsure lancinante du remord. Des scènes qui mélangent compassion et empathie avec le racisme, s’offrent aux spectateurs dans un monologue de Chema Ruiz. Cependant, ce n'est pas le seul exemple. Le rôle des femmes est très limité, non pas qu’elles soient absentes sur scène, mais bien plutôt pour la faible pertinence de leur intervention sociale. Genre qui, en raison de la prépondérance masculine de l'époque est évoquée par des emplois secondaires comme celui de pousser la porte du fond, pour les directeurs du centre, ou comme une infirmière, toujours sous l’emprise du médecin. Selon Quevedo les Docteurs sont des professionnels pour qui la médecine ne serait pas pertinente si elle n'était pas accompagnée d'argent.
 

 « Sueños » est une oeuvre dont les critiques sont comparables à la société d’aujourd’hui. Un Quevedo, contemporain de Velázquez, qui ne cesse de mourir sur sa tentative de démonter chaque élément du monde et de lui-même. Une démarche qui amène le spectateur à examiner ses propres façons d'agir et comment elles influencent la société.

Vincent Bruneau